Fonda la Powasa

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Mariscos
Martes a Sábado: 11:00 a.m. a 3:00 p.m.

Historia

Fonda La Powasa nació en 1990, cuando la madre de Glenn Roberto Cunningham, con el calor y la sabiduría del hogar colonense, comenzó un pequeño negocio de comida bajo el edificio donde vivían. Cada día freía con amor unas 30 libras de pescado fresco, acompañado de yuca y pan de fruta, esos sabores que son emblema de nuestra tierra caribeña. Aquel humilde espacio pronto se convirtió en un punto de encuentro para la comunidad, donde el aroma del mar y el sazón del Caribe se mezclaban con risas, música y buena conversación.

Aunque el edificio original fue demolido, la fonda no desapareció. Al contrario: se levantó justo frente al antiguo lugar, como símbolo de resistencia y de continuidad, manteniendo viva la esencia de sus comienzos. Hace dos décadas, tras el fallecimiento de su madre, Glenn tomó el mando del negocio con un profundo sentido de compromiso y gratitud, decidido a honrar su legado y a seguir ofreciendo el sabor auténtico de Colón al mundo.
Bajo su liderazgo, Fonda La Powasa se consolidó como una referencia de la gastronomía colonense. Su secreto: la receta original del picante de su madre, un toque inconfundible que se ha vuelto sello de identidad y orgullo local. La especialidad de la casa —la sierra frita con plátanos, yuca o pan de fruta— ha trascendido fronteras, conquistando paladares de colonenses dentro y fuera del país, así como de visitantes que llegan en busca de esa auténtica experiencia caribeña.

Conexión con la comunidad

Más que una fonda, La Powasa es un pedazo vivo de la historia y la cultura de Colón. Su éxito no solo radica en la calidad de sus platos, sino en la cercanía y el cariño con que Glenn y su familia sirven a su gente. En cada porción de pescado frito se refleja la herencia afroantillana, la resiliencia del pueblo colonense y el amor por las tradiciones que nos definen.
Hoy, con un promedio de 200 libras de pescado frito servidas al día —y experiencias memorables como cocinar para más de 600 personas en un solo evento—, La Powasa se mantiene firme, incluso ante los retos que ha enfrentado, como la pandemia o la escasez de sierra. Adaptándose con creatividad, incorporando alternativas como la corvina frita, Glenn y su familia continúan haciendo lo que mejor saben: alimentar el cuerpo y el alma de su comunidad.
Con la mirada puesta en el futuro, sueñan con reconstruir y ampliar su local, no solo para crecer como negocio, sino para seguir fortaleciendo el legado familiar y el orgullo colonense. Porque en cada plato que sale de su cocina, La Powasa celebra lo que somos: sabor, historia, resistencia y cultura del Caribe panameño.

Pescado frito con Plátanos verdes en tajada

Mapa

Reseñas

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