Frescura y tradición directamente del mar. La historia de Delicias del Atlántico comenzó gracias a la pasión heredada de la familia Aquie. El padre de la propietaria, Ayerim Aquie, además de trabajar en el Canal de Panamá, siempre disfrutó de la pesca como su mayor afición. Esta conexión con el mar se complementaba con el negocio familiar: sus padres tenían un puesto de venta de pescado en el Mercado Público de Colón y mariscos traídos directamente del Mercado de Mariscos en la capital.
Hace poco más de diez años, la familia vivió un giro importante cuando el Mercado de Mariscos de Panamá empezó a transformar sus puestos mayoristas en cevicherías y pequeños restaurantes. Fue en ese momento que al padre de Ayerim le ofrecieron uno de esos locales. Sin experiencia en gastronomía, pero con mucho entusiasmo y espíritu emprendedor, padre e hija decidieron aceptar el reto y abrir el primer local de Delicias del Atlántico.
La frescura y autenticidad son el sello distintivo de su cocina. El padre de Ayerim se encarga personalmente de preparar los ceviches, mientras que ella y su madre se encargan de sazonar los mariscos con recetas tradicionales. Los filetes de mero, róbalo, pargo y corvina provienen directamente de las jornadas de pesca de la familia, garantizando que cada plato mantenga la esencia y calidad del Atlántico panameño.
Entre los platos más destacados están el guacho de mariscos, que preparan en su versión tradicional y una especial con trozos de pescado, las torrejitas de bacalao con un toque único que incluye salmón y ralladura de yuca, el arroz de mariscos y el filete al Atlántico. Estos platillos han conquistado tanto a clientes locales como a visitantes, quienes valoran la frescura y el sabor auténtico de la región.
Delicias del Atlántico ha logrado expandirse con éxito, abriendo sucursales en el Mercado de Mariscos de Panamá, en Terrazas Costa Verde en Panamá Oeste y más recientemente en Colón. Aunque al principio Ayerim dudaba en abrir en su ciudad natal, debido a la amplia oferta gastronómica, la aceptación de la comunidad colonense ha sido abrumadora, reafirmando que su sazón y dedicación tienen un sello inconfundible.
Delicias del Atlántico es un ejemplo claro de cómo la pasión, la tradición familiar y el amor por el mar pueden convertirse en un emprendimiento exitoso que alimenta tanto el cuerpo como el alma de quienes disfrutan de su propuesta culinaria.