Donde Pocha no es solo un restaurante: es un hogar abierto a la comunidad, construido con fe, esfuerzo familiar y un profundo amor por la cultura de Colón. Consagrado a la gracia de Dios, este negocio familiar ha sabido mantenerse firme, uniendo generaciones alrededor de una mesa llena de sabor e identidad.
Cada miembro de la familia cumple un rol vital: su esposo Yino y Nairobi —considerada parte de la familia por los años compartidos en el negocio— brindan un apoyo constante. Su madre, guardiana de las recetas tradicionales, aún supervisa la preparación y colabora en los pedidos grandes. Su hija, con orgullo y compromiso, aporta los sábados, cuando sus estudios universitarios lo permiten. Este trabajo en equipo no solo sostiene el restaurante, sino que asegura que la tradición culinaria colonense continúe viva, pasando de generación en generación.
Desde su reapertura, Donde Pocha se ha convertido en un punto de encuentro entrañable para la comunidad de Colón. No es solo un lugar para comer, sino un espacio donde vecinos, amigos y visitantes se sienten parte de una misma historia: la del barrio, la familia y la cocina que los une. Su reconocimiento entre jugadores de fútbol y clientes habituales confirma cómo este restaurante se ha integrado de forma natural a la vida local.
Además, Donde Pocha es también una oportunidad de crecimiento y superación para quienes forman parte de su equipo, considerados familia por su entrega y compromiso. Cada plato que sale de su cocina lleva el sabor de la tierra colonense y el calor de una comunidad que se apoya mutuamente.
Así, Donde Pocha representa más que buena comida: es gastronomía, cultura y resiliencia, una muestra viva del orgullo e identidad que define al pueblo colonense.